En 2026, un software a la medida para una PyME en México suele ubicarse entre los$70,000 y más de $500,000 pesos, según qué tan grande sea el sistema y con cuántas herramientas se conecte. Ese rango es de mercado, no una tarifa de GMAG: sin ver tu operación, cualquier número exacto es una adivinanza.
La respuesta corta, sin rodeos
Un proyecto sencillo, como un sistema de pedidos o un control de inventario para un equipo chico, ronda los $70,000 a $120,000 pesos en el mercado mexicano de 2026. Un sistema mediano, con varios módulos, roles y reportes, del estilo de un CRM o una plataforma de operación, se mueve entre $120,000 y $250,000. Un sistema robusto, con integraciones a facturación, bancos o marketplaces, varias sucursales y una app además del sitio, parte de los $250,000 y puede pasar de $500,000. Si además necesitas una aplicación móvil nativa, súmale entre 40% y 80%. Estos números vienen de lo que publican distintas casas de desarrollo y guías de precios en México, no de una lista de GMAG. Sirven para ubicarte, no para cotizarte: el precio real sale del alcance concreto de tu negocio.
¿Qué rangos se publican en México en 2026?
Esta tabla resume los rangos que se ven hoy en guías públicas de desarrollo de software en México. Son referencias de terceros para que tengas una brújula, no tarifas de GMAG.
| Tipo de proyecto | Rango de mercado (MXN) | Tiempo aproximado |
|---|---|---|
| Sistema sencillo (pedidos, inventario, un solo proceso) | $70,000 a $120,000 | 4 a 8 semanas |
| Sistema mediano (CRM o plataforma con varios módulos) | $120,000 a $250,000 | 2 a 4 meses |
| Sistema robusto (multisucursal, integraciones, app) | $250,000 a $500,000 o más | 3 meses en adelante |
| Aplicación móvil nativa (adicional) | +40% a +80% sobre lo anterior | según el alcance |
| Mantenimiento y evolución al año | 15% a 25% del proyecto | continuo |
Rangos de mercado, no precios de GMAG. Nuestro método es distinto: precio cerrado por fase después del diagnóstico, por escrito y antes de arrancar.
¿Qué hace que el precio suba o baje?
Dos negocios que piden lo mismo casi nunca pagan lo mismo, porque el precio no depende del nombre del sistema sino de cinco cosas concretas.
El alcance y los módulos
Cada pantalla, cada regla de negocio y cada reporte suman trabajo. Un sistema que solo levanta pedidos cuesta menos que uno que además cotiza, factura y arma el corte del día.
Las integraciones
Conectar con facturación y el SAT, con tu banco, con Mercado Libre, con tu tienda en línea o con WhatsApp es lo que más mueve la cifra. Cada conexión con un sistema externo es un desarrollo aparte que hay que construir y probar.
Usuarios, roles y sucursales
No es lo mismo un sistema para tres personas que uno con permisos por puesto, varias bodegas y reportes por sucursal. El control de quién ve y hace qué tiene un costo real.
¿Web o también app?
Un sistema en el navegador cubre a la mayoría de las PyMEs. Una aplicación móvil nativa, que se instala en el teléfono y usa cámara o funciones del equipo, es un desarrollo adicional.
Quién lo construye
Una agencia grande carga su nómina completa en la cotización. Un freelance sale barato hasta que desaparece. La ingeniería asistida con IA, que es como trabajamos, mantiene una estructura ligera y entrega más rápido con menos gente.
¿Por qué nadie serio te da precio sin ver tu operación?
Cotizar a ciegas obliga a inflar un colchón de riesgo, y ese colchón lo pagas tú. Cuando alguien te suelta un precio cerrado sin conocer tu proceso, pasa una de dos: o te cobra de más por si acaso, o te cobra de menos y después aparecen los extras. Por eso el primer paso serio siempre es un diagnóstico que ponga el alcance por escrito. Ahí se define qué se construye, en qué orden y con qué prioridad, y hasta entonces el precio deja de ser una adivinanza. Un diagnóstico también te sirve aunque no nos contrates: te deja claro qué necesitas de verdad y qué te están tratando de vender de más. Pedirlo no te compromete a nada.
¿Cómo funciona un precio cerrado por fase?
En GMAG el precio no es una cifra única al final de un misterio, es un compromiso por escrito antes de cada fase. Todo empieza con una llamada de 30 minutos sin costo para entender tu negocio. De ahí sale un diagnóstico en tu operación real: quién captura qué, dónde se atora y cuánto cuesta hoy esa talacha. Con eso armamos una propuesta partida en fases, y cada fase lleva su alcance y su precio cerrado por escrito antes de arrancarla. Entregamos en sprints de dos semanas, así que ves software funcionando desde el principio y no hasta el final. Al terminar, el código y la documentación quedan en tu poder, sin mensualidad obligatoria. Así sabes cuánto cuesta cada tramo antes de comprometerlo, y en cada corte decides si sigues, pausas o paras.
¿Y si un software de renta ya te resuelve?
Si un sistema comercial cubre tu caso, te lo decimos en la primera llamada y no te vendemos de más. El software a la medida vale la pena cuando tu proceso es parte de tu ventaja y ninguna herramienta de catálogo lo respeta, o cuando ya estás pagando varias suscripciones que no se hablan entre sí. Si no es tu caso, un buen software de renta es la opción sensata, y también te ayudamos a elegirlo e integrarlo.
¿Cuánto cuesta mantenerlo después?
El mercado suele cobrar entre 15% y 25% del valor del proyecto al año por soporte y evolución. Con nosotros no hay mensualidad obligatoria: afinamos lo que aparezca en el uso real y, a partir de ahí, tú decides cuánto quieres seguir invirtiendo. El código es tuyo, así que nunca quedas amarrado a un solo proveedor para poder crecerlo.
Cómo evitar pagar de más
Cinco señales de alerta cuando pidas cotizaciones:
- Un precio cerrado sin diagnóstico previo.
- Tarifa por hora abierta, sin tope ni entregables claros.
- Sin entregas parciales: todo se ve hasta el final.
- Código y documentación que no quedan en tu poder.
- Todo comprometido desde el día uno, sin partir el proyecto en fases.
Si quieres ver de qué es capaz un sistema a la medida antes de gastar un peso, navega labiblioteca de prototipos o revisa cómo trabajamos paso a paso.